Las Claves
Por Olavo Alén Rodríguez y Jon Griffin
© 2007 Jon Griffin
Familia
Idiophones
Descripción
Instrumento musical de origen cubano que se clasifica como idiófono
de percusión directa. Se compone por dos palos independientes de
madera, de forma cilíndrica. Para su ejecución se percute con uno de
ellos sobre el otro.
La fuente de información más fidedigna sobre el nacimiento de las
claves la aporta Fernando Ortiz en su ensayo “La clave xilofónica de la
música cubana”, donde ubica dicho origen en los arsenales para la
reparación y construcción de barcos que existía en La Habana durante
los siglos XVI y XVII. Las claves o clavijas de madera dura se
construían aquí para ensamblar tableros, también de madera, durante la
reparación y construcción de buques de distintos tipos. Las mismas
tenían forma cilíndrica o ligeramente cónicas y servían como clavos de
unión entre las planchas de madera utilizadas en la construcción de la
superficie de los barcos. También fueron utilizadas en construcciones
civiles y militares de la época.
La primera utilización de estas clavijas como instrumentos de música
ocurrió en los arsenales mencionados anteriormente, cuando fueron
utilizadas para acompañar los cantos de trabajadores hispanos o
africanos dedicados a esas labores. Desde sus inicios en la música, las
claves funcionaron como guías rítmicas del canto. Comenzaron así a
organizar rítmicamente la música que acompañaban, que por supuesto
carecía del ordenamiento métrico que ya en aquel entonces proponía la
música escrita.
Las claves ejecutaban patrones o esquemas rítmicos de gran
precisión, que servían para organizar y estabilizar no solo el ritmo,
sino toda la música en si. Por esta razón, al incrementarse con el
tiempo la cantidad de interpretes participantes y hacerse más y más
complejas las interpretaciones, las claves incrementaron su importancia
en la música cubana, sobre todo en aquella que se trasmitía de forma
oral o espontánea.
Los esquemas rítmicos propuestos por estos instrumentos se
convirtieron así en equivalentes al empleo de la barra de compás en la
música escrita. Ellos lograban impregnar a la transmisión oral
exactamente la misma precisión rítmica y por tanto la misma capacidad
de organización de la música que se lograba en esa época sólo con su
escritura. Con el tiempo lo más importante no fue el instrumento
musical en si, sino los patrones rítmicos que con él se proponían.
Apareció de esta forma otro elemento característico de la música cubana
que ayudó sustancialmente a enriquecerla: el esquema o patrón rítmico
conocido también como clave cubana.
Este esquema puede ser representado con cinco notas en un compás de
dos por cuatro. Estas serían : corchea con puntillo, semicorchea ligada
a otra corchea con puntillo, semicorchea ligada a corchea que da inicio
a otro compás, corchea y otra corchea, se completa el segundo compás
por un silencio de corchea.
Como se puede deducir de esta descripción, se trata de un esquema
lineal de gran elaboración y complejidad, pero funciona con un
increíblemente fuerte poder de estabilización rítmica. Quizás es esta
la razón por la cual se expandió hacia formas y géneros muy diversos
dentro de la música cubana.
Durante el siglo XIX este esquema aparece en géneros antiguos
pertenecientes al complejo de la rumba y también hacia finales de ese
siglo aparece como ordenador del canto en el complejo genérico del
punto cubano. Solo después de la segunda década del siglo XX, es que
las claves comienzan a ser utilizadas en diferentes géneros musicales
del complejo del son cubano, sobre todo en sus versiones urbanas.
El empleo de este esquema, sobre todo al aplicarlo a músicas,
cubanas o no, que han encontrado ya su forma escrita en partituras, ha
creado frecuentemente grandes confusiones entre los músicos, pues su
capacidad intrínseca de organización, no siempre se deja regir por la
utilización del compás en la notación musical. Este hecho, que se
verifica con cada vez mayor frecuencia, se ha dado a conocer como “el
terror de la clave”.Los músicos llaman a este fenómeno como estar
“montado” y el mismo indica que el intérprete está tocando el esquema
de la clave invirtiendo los dos compases que lo representan en su forma
escrita. Todo esto se complica por la existencia de dos esquemas de
claves que resultan precisamente de invertir o dejar al derecho los dos
compases que contienen dicho esquema. Hoy día se conocen estos esquemas
como clave de rumba o de guaguancó y clave de son.
El primero comienza con las dos corcheas seguidas y el segundo por la
corchea con puntillo. Es frecuente en la música salsa que en la
interpretación de sones se utilice la clave de la rumba. Este
comportamiento ha sido criticado por los músicos legítimamente soneros,
sin embargo, con el mismo se demuestran las posibilidades que aún tiene
la clave para enriquecer la música cubana.
Variations
Rumba Claves
Son Claves
Music Styles
Son Complex Rumba Complex
Musical Examples
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